Las actividades de conservación de FCT tienen varios aspectos en común.
Cordillera: corazón del Amazonas y clave para la biodiversidad mundial
La Cordillera Real de Ecuador se encuentra en las amplias cabeceras de la cuenca amazónica, dentro del hotspot biológico más grande y diverso del planeta.
Nuestro reto es claro: proteger los hábitats silvestres que quedan y restaurar los paisajes dañados. Pero, ¿cómo lograrlo de la mejor manera?
La Fundación Cordillera Tropical (FCT) basa su trabajo en varios pilares interconectados: educación ambiental, empoderamiento comunitario, investigación científica, reforestación, seguridad en la tenencia de tierras, prácticas agrícolas sostenibles y mejor calidad de vida.
¿Cómo estas acciones pueden asegurar un futuro para el valioso patrimonio natural de Ecuador? ¿Cuál es la meta principal?
Los corredores arbóreos facilitarán la conexión entre hábitats aislados.
Conectar para salvar: el futuro de la conservación en Ecuador
Aunque conservar los fragmentos de bosques y páramos en propiedades privadas es un gran desafío, no basta con protegerlos por separado. Estos ecosistemas fragmentados son frágiles y sus especies están en alto riesgo de extinción, especialmente con el cambio climático.
La Fundación Cordillera Tropical (FCT) propone una solución innovadora: usar los cauces naturales de los ríos para restaurar bosques ribereños, creando corredores forestales que conecten reservas privadas y parques nacionales.
Estos corredores permitirán que las especies se desplacen, protegerán ríos y servicios hidrológicos, restaurarán ecosistemas acuáticos y ofrecerán recursos como leña y forraje para los habitantes rurales. Así, se genera un escudo contra la extinción al facilitar la migración de especies frente al clima cambiante.
Antes, casi toda la zona bajo los páramos andinos era un paisaje forestal. Restaurar estos bosques ribereños es un primer paso para recuperar este valioso patrimonio y combatir la fragmentación.
Nuestra misión responde a la urgencia de la crisis de extinción global. Queremos un Ecuador renacido como una red viva de bosques y páramos protegidos y conectados, un paisaje que eduque mientras conserva.
